El traspaso de Neymar ¿estrategia deportiva o de marketing?

El deporte, además de ser una competencia es un negocio. En el caso del futbol cada equipo es una empresa que busca posicionarse en los primeros lugares, no solo en resultados deportivos sino también comerciales, porque de poco sirve ganar partidos si no se tiene un negocio rentable. Aunque claro, las victorias acompañan al éxito comercial y por ello, contar con buenos jugadores que además sean un incentivo para la mercadotecnia del equipo, es uno de los principales objetivos de los clubes en el mundo.

El traspaso de este verano de Neymar del Barcelona al Paris Saint-Germain significó varias cosas para ambos equipos. Para el conjunto catalán, pese a haber vendido a un jugador por 222 millones de euros, significó una pérdida, deportiva y comercialmente hablando. Por el contrario para la escuadra francesa se trató del mejor fichaje, pese a lo caro de este, que ha hecho un equipo de futbol.

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Pese a la tradición con la que cuenta, la liga francesa, antes de este verano, no era de las más relevantes a nivel mundial, sin embargo, luego de la inclusión de Neymar al equipo más popular y exitoso de Francia, todo el mundo futbolístico voltea cada semana al país europeo para observar el desempeño del brasileño. Su impacto mediático es tal que cualquier aficionado al futbol, de cualquier parte del mundo se interesa por lo que haga el jugador.

Para el Paris Saint- Germain significa  también convertirse en una de las marcas deportivas más reconocidas y caras a nivel mundial. La popularidad de Neymar tanto en la cancha como fuera de ella se traduce en ventas millonarias de playeras con su nombre, las cuales representan el 90% de las playeras vendidas del club, así como en mayor audiencia en la transmisión de sus partidos y aumento en la asistencia de cada estadio en el que se presente.

El talento de Neymar como futbolista es tanto como el que posee para vender su imagen, y ahora que puede brillar lejos de los reflectores de Leonel Messi o Luis Suárez como era en el Barcelona, su estatus de figura no puede sino aumentar.